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Una gota de sudor recorre tu cuello. Tus manos pegajosas se aferran al mango de la silla del capitán (máquina para hacer abdominales). Aprietas tu abdomen, tus piernas cuelgan. Las juntas y las elevas hasta la altura de la cadera. Estás ejercitando tu abdomen. Pero de pronto el dolor comienza a ser placentero. Tan placentero que continúas aunque te falte el aire y sigues, sigues y sigues. Empiezas a jadear, lo haces en silencio. Algo ocurre en tu cuerpo y no te lo puedes crees: acabas de tener un orgasmo en medio del gym.

Sí, has leído muy bien, hay mujeres que son capaces de tener un orgasmo mientras realizan un ejercicio, a esto se le conoce como coregasmo. Un término, fruto de la unión de ‘core’ y ‘orgasmo’, y que se acuñó tras el estudio publicado a mediados del siglo XX realizado por Alfred Kinsey, el llamado “padre de la revolución sexual”. Pero su estudio se quedó algo superficial y fueron los investigadores Debby Herbenick y J. Dennis Fortenberry, dos profesores de la Universidad de Indiana, en EE.UU, quienes concluyeron que había mujeres que alcanzaban el clímax durante la práctica de ejercicio o llegaban a experimentar cierto placer sexual.

En 2011 salió publicado ‘Sexual and Relationship Therapy’, el estudio certificaba que es posible conseguir el orgasmo a través del ejercicio, aunque las conclusiones apuntan a que las únicas que lo disfrutan son las mujeres. En concreto, de un total de 530 participantes de entre 18 y 63 años, 246 afirmaron haber sentido placer sexual durante una sesión deportiva y 126 de ellas aseguraron haber llegado al clímax.

Lo cierto es que hay ejercicios que propician más llegar al coregasmo: el 51% de las encuestadas que llegaron al orgasmo lo lograron practicando abdominales. Le siguen las que realizan ejercicios sobre bicicletas estáticas o el spinning, con el que llegaron un 19% de las participantes, seguido de los ejercicios en poste o con sogas (un 9,3%), del levantamiento de pesas (un 7%) y del running y otro tipo de entrenamientos (otro 7%).

Herbenick explica en su libro que la ciencia aún no ha llegado a una conclusión única sobre por qué algunas mujeres lo consiguen y otras no. Y queda mucho por aprender: “No hay solo un músculo o punto que lleve al orgasmo durante las relaciones sexuales ni tampoco hay un solo camino hacia el coregasmo”. Sin embargo, otros expertos como Joy Davidson, autora de Fearless Sex, cree que la clave está en que las mujeres que consiguen el orgasmo de esta forma tienen muy desarrollada la musculatura pélvica. Lo que podría querer decir que “al endurecer los músculos centrales y las piernas, se activen los impulsos del área pélvica”, apunta Davidson.

Según el estudio, una de las maneras más sencillas de llegar al Coregasmo consiste en tonificar los músculos abdominales en la conocida como Silla Capitán. Al elevar las rodillas hacia el pecho se produce una intensa contracción de los músculos del suelo pélvico, al mismo tiempo, que una suave estimulación del clítoris. También al realizar abdominales, manteniendo las piernas cruzadas y ligeramente en tensión durante cada elevación de tronco. Otro de los ejercicios mágicos consiste en tumbarse boca arriba en el suelo y elevar las piernas hasta los 90 grados, manteniéndolas juntas.


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