Si aún te preguntas si te atreverías a experimentar un espacio tántrico te comparto estas palabras. 

 

Para mi la sexualiad consciente, el tantra y la sexualidad somática son un camino para transformar nuestras creencias negativas, como el miedo, las culpas, las vergüenzas , que aparecen como resultado de la angustia producida en nuestra sociedad desde la infancia, que duran prácticamente toda la vida, como consecuencia del desapego de nuestras referentes de cuidado, la falta de contacto corporal la intervención constante en nuestras crianza y la pobre educación en sexualidad.

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Para protegernos de dicha angustia, desde muy pequeños recurrimos a mecanismos de defensa como la complacencia, la represión, la proyección, la negación, la intelectualización, la lucha, el congelamiento, el desplazamiento, entre otras.. Todos tenemos heridas sexuales que se manifiestan a través de algunas tendencias no saludables porque todos fuimos intervenidos en mayor o menor medida. 

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¿Qué quiere decir con intervención? La interrupción del proceso de auto-regulación, o aceptación natural del placer, de nuestras polaridades, de nuestra naturaleza donde se nos coarta la capacidad de reconocerlos como  experiencias vitales y de continuo aprendizaje.

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No todas estas intervenciones generaron un trauma, muchas veces el sistema se reorganizó y pudo adaptarse saludablemente al contexto. Pero todas dejan una marca, todas de una u otra manera forman parte de nuestras estructuras fundantes, estructuras que son impuestas de afuera hacia adentro. Cada intervención condiciona el desarrollo de tu potencial ulterior de salud y vitalidad, de autonomía, conexión con el placer, el cuidado, la forma de relacionarte, de tocarte, y del amor propio. Afectando tu potencial intelectual, físico, emocional, afectivo, energético, incluso espiritual. 

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¿Cómo podemos acompañar, resignificar todos estos elementos desde la sexualidad consciente? ¿Cómo podemos transformar estas tendencias, creencias, paradigmas sobre dicho tema?

 

Creando un contexto seguro donde se exalte lo afectivo para que así tu cuerpo, tu mente y tus emociones tengan un espacio donde se nos permita relajarnos y expresarnos con naturalidad, lejos de juzgamientos y de sentirnos que algo está funcionando mal con nosotros.  Con dinámicas muy simples de respiración , movimiento, el reencuentro con la voz y el placer, que los experimentos y en un espacio relajado y lúdico. Cada propuesta genera una impresión a nivel muscular y sensorial que actúa sobre todo el organismo, tocando esas estructuras y memorias, dando tiempo al sistema nervioso de sentir la emoción asociada y generando la posibilidad con un nuevo movimiento ( físico, energético o emocional) de imprimir una nueva estructuración del organismo.

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Todas las herramientas usadas desde la sexualidad consciente nos invitan a poner tu cuerpo y tu sentir, a volverse permeable, resignificando nuestro mundo desde adentro hacia afuera, desde nuestra esencia, nuestras polaridades, luz, sombras, desde quien verdaderamente somos. ¿Te atreves?

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