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Quiero empezar diciendo  que el Tantra no trata de normas morales, sociales, de comportamiento o de lo que está bien o mal. El Tantra trata de consciencia, de liberación del ego, de nuestra mente con todas sus creencias, anclajes al pasado, y la interpretación y significado continuo que da al mundo y a las cosas.

El Tantra lo que realmente busca es reconocer lo que verdaderamente somos, nuestro Ser, que se encuentra más allá de todas los calificativos y etiquetas que podamos poner al mundo o a nosotros mismos.

Por lo tanto lo primero que te digo, que el Tantra es un camino de liberación, que para esa liberación tenemos que revisar y deshacer nuestro pasado, tenemos que revisar, recapitular y sanar nuestra relación con lo masculino y lo femenino, tenemos que reconocer, perdonar y liberar todo el conglomerado emocional ligado a los arquetipos padre-madre plasmados en nuestra encarnación actual principalmente a través de nuestros progenitores y que cuando realmente somos libres de todos los condicionamientos, entonces podemos elegir.

Podemos elegir vivir esto o lo otro, podremos elegir relacionarnos con otro hombre o con una mujer. Que mientras tanto lo único que estamos haciendo, seamos heterosexuales, homosexuales,  o cualquier otro calificativo que nos queramos poner, es repetir la mentira sobre nosotros mismos, repetir la mentira de la inconsciencia y de un pasado no resuelto que se repite en el ahora una y otra vez.

Y justamente esa es la función del Tantra, que tienen que hacer tanto los llamados “heterosexuales”, atados a la esclavitud compulsiva de la búsqueda fuera de lo femenino, como los llamados “homosexuales”, canalizando su feminidad a través del rechazo a lo femenino y de la seguridad de relacionarse sólo con otros hombres.

El Tantra siempre ha hablado de lo masculino y de lo femenino arquetípico, el yin y el yang, Shiva y Shakti, como energías arquetípicas que conforman este universo y que están contenidas en todo, y ha reconocido la realidad de que en este juego, en esta danza del universo, , dichas energías se plasman en el plano de la materia, de la Tierra, primordialmente a través de la mujer, como símbolo de lo femenino y a través del hombre como símbolo de lo masculino, y ha utilizado esta realidad aquí en el plano de la Tierra, para, a través de la energía sexual, “el imán”, el pegamento que une los dos polos, hacer el trabajo que hemos venido a hacer aquí en la Tierra: unir en nosotros mismos la totalidad de lo que somos, yin/yang, femenino/masculino.

“Unir en la Tierra lo que ya está unido en el Cielo”. Y desde esta perspectiva, el trabajo del Tantra, ha sido, si quieres, un trabajo práctico y pragmático, ha utilizado la esencia de lo que somos aquí en la Tierra para llevarnos a otro sitio. Lo cual no tiene nada que ver con que dos homosexuales no puedan tener una experiencia tántrica. ¿Cómo no iban a poder?, cuando una experiencia tántrica la puede tener uno consigo mismo.

Cuando dos almas se juntan, sin importar su orientación, se moviliza siempre una energía diferente a cuando se juntan un hombre y una mujer. Pero la danza de lo masculino y lo femenino está también ahí. Y el objetivo final de unir dentro de nosotros mismos ambos polos también está ahí.

Así que la respuesta es SÍ. Dos homosexuales o dos mujeres  pueden tener una experiencia tántrica, y al final esto no es más que un juego, donde la verdad está mucho más allá de la apariencia hombre-mujer en este plano. Eso sí, es un juego de consciencia donde nuestro trabajo es, como decíamos al principio, liberarnos de las ataduras de nuestra mente-pasado.

En el Tantra el hombre tiene que ser muy hombre y la mujer muy mujer. Por su puesto. El hombre tiene que abrazar su esencia en este plano, así como la mujer la suya, para poder transcenderlas. Es sólo reconociendo y sanando lo que somos cómo podemos unirnos a “lo otro” dentro de nosotros mismos.

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